El camino a la cima

Existe un punto trascendente que diferencia a los buenos jugadores de los mejores jugadores. Algo que hace que un jugador trascienda lo mundano para convertirse en un referente, en una figura que está revolucionando el baloncesto NBA actual tal y como lo conocemos. Y ese algo es querer seguir ascendiendo, incluso cuando ya has llegado a la cima.

El año pasado, cuando fue nombrado MVP, Stephen Curry promedió 23.8 puntos con un 53 % en tiros de dos y un 44.3 % en tiros de 3, junto con 4.3 rebotes y 7.7 asistencias por partido. Su equipo concluyó la temporada con un récord de 67 victorias y 15 derrotas. Este año, sus promedios en anotación han aumentado a casi 30 puntos con un excelente 57.8 % en tiros de dos y un brutal 44.7 % en tiros de tres, a lo que añade 5.3 rebotes y 6.4 asistencias cada encuentro. Y para colmo de males para sus rivales, su equipo ha notado y mucho esta mejoría: de los primeros 41 partidos disputados, han ganado 37.

Llegar al Olimpo de los jugadores de baloncesto y, más allá de la controversia sobre su posición, ser categorizado por los analistas de la ESPN como uno de los mejores 5 bases de la historia de la NBA, no se consigue sin trabajo duro y constancia. El éxito es para aquellos que trabajan cada día. El éxito solo llega si los buscas. Nothing comes easy. Y Stephen Curry, lo sabe.

El overload y Brandon Payne

Brandon Payne es un nombre que quizá muchos de vosotros no conozcáis, pero tiene un papel muy importante en el ascenso de Curry. Payne y Curry se conocieron en 2011 durante el famoso lockout y desde ese momento no han dejado de trabajar juntos: «Brandon Payne ha tenido enorme impacto en mi carrera», confiesa el base, «ve cosas que los demás no ve porque analiza cada uno de mis partidos».

El programa de entrenamiento de Payne y que Curry sigue desde hace ya cuatro años es el denominado Accelerate Basketball Training. Según su creador, está basado en el desarrollo de eficiencia neuromuscular y su objetivo es entrenar las conexión entre la mente y el cuerpo del base para conseguir tome decisiones más acertadas en el campo de forma más rápida y efectiva.

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Al explicar sus métodos Payne repite a menudo la palabra sobrecargar (del inglés overload). Según el preparador, su entrenamiento con Curry se basa, en líneas muy generales, en sobrecargar su cuerpo y mente para después contrastar los resultados y comprobar las mejorías del proceso y así generar en el jugador un sensación de mejora. «Gran parte del proceso de mejorar es mental«, aclara Payne, «si tú sientes que estás jugando mejor, vas a terminar jugando mejor«.

No cabe duda de que la confianza de Stephen Curry a la hora de jugar está por las nubes. La forma en que juega, su osadía en la cancha, le hace llevar a cabo unas acciones sobre la cancha que nos deja cada noche con la boca abierta. Además, por si fuera poco, su efectividad y rendimiento mejoran constantemente como bien reflejan sus números y los de su equipo.

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El entrenamiento

El plan de preparación de Stephen Curry incluye multitud de ejercicios de naturaleza muy variada y también un equipamiento sofisticado y en ocasiones futurista.

Uno de los ejercicios que más suele llamar la atención consiste en botar un balón a un ritmo con una mano mientras que con la otra coge una pelota de tenis. Hasta ahí, puede parecer algo normal, no obstante, lo hace con una dificultad añadida. El base realiza este ejercicio usando unas gafas estroboscópicas, es decir, unas gafas que interrumpen la visión del deportista, haciendo que la visión se resienta y no perciba las dimensiones o la trayectoria del balón con precisión. Con esto se consigue que cuando Curry deja de usarlas, sus reflejos se mejoren a la par que consigue tomar decisiones más rápida en diversos lances del juego.

Otro faceta de su juego que suele trabajar con intensidad es la explosividad. Para ello, se vale del equipamiento deportivo Vertimax, que consiste en una plataforma con bandas elásticas que tiran hacia atrás del jugador dificultando su avance. Curry ha empleado estas máquinas para mejorar su penetración hacia canasta.

«Cada día que hablo con él me sorprende con algo nuevo», asegura Curry. «Siempre viene a mí con algo diferente, con un nuevo plan de ataque».

Una bonita amistad

Después del primero entrenamiento juntos, Payne le dijo a Steph: «Si te ha gustado el entrenamiento llámame y seguiremos trabajando juntos. Si no, muchas gracias por haberme dado la oportunidad de trabajar contigo». Esa misma tarde, trascurridas solo unas horas, la estrella de los Warriors ya había concertado una nueva cita con él para el día siguiente a las 7 de la mañana. Desde entonces, no han dejado de entrenar juntos.

No sé si Payne será el responsable directo del nivel magistral de Stephen Curry pero concluir el artículo os quiero dejar una frase del entrenador que, sea cierta o no, me intriga considerablemente: «Esto no es más que la punta del iceberg. No sé dónde está su límite».

 

 

 

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